Carne fresca, cómo reconocerla y conservarla

El verano es una de las épocas del año en las que hay más riesgo de sufrir una intoxicación alimentaria, ya que el calor actúa de forma indiscriminada sobre los alimentos que no se conservan adecuadamente. La carne no es una excepción y debemos ser muy escrupulosos a las hora de seleccionar la carne que compramos y, posteriormente, es necesario saber conservarla y tratarla correctamente.

Así que mucha ¡ATENCIÓN! porque una carne en mal estado no solo pierde su valor nutricional y altera su sabor, aroma o color, sino que deja de ser apta para el consumo y causante de intoxicaciones por bacterias como la Salmonella o el E-coli.

En Carnicería Pedro Rivas vamos a ofrecerte una serie de pistas para reconocer la carne fresca y consejos para que la manipules y conserves de forma adecuada.

falda cordero

Con tres de los cinco sentidos: Vista, olfato y tacto, nos sobra para hacer una rápida y concluyente inspección.

Cómo detectar una carne en mal estado

  1. Vista: En general la carne en mal estado muestra un color marrón, a veces morado o verdoso. Los hongos que crecen en la superficie del producto son los responsables de las tonalidades verdosas o ennegrecidas. No obstante, hay que tener en cuenta que, en ocasiones, la carne envasada se oscurece por la falta de oxígeno, lo que no hace que sea inadecuada para el consumo.
  2. Tacto: Cuando la carne está mala se vuelve pegajosa y viscosa, lo que indica que las bacterias han comenzado a reproducirse.
  3. Olfato: Mal olor significa que la carne no es comestible y hay que tirarla. Sin más! Y quizás sea una sensación muy relativa, ya que se trata de un olor de difícil descripción, pero es muy llamativo y distintivo.

Cómo reconocer carne fresca

  • La carne roja tiene un color vivo si está fresca. Las vetas de grasa le darán jugosidad y deben ser de tonalidades blanquecinas.
  • La carne de cerdo es rosada o roja muy clarita, con grasa de color blanco.
  • El pollo, por lo general la carne de aves de corral, puede presentar un aspecto que va desde un color blanquecino azulado a un tono más amarillo, depende de la alimentación del animal.
  • El cordero lechal (de cuatro a seis semanas de vida), debe tener la carne rosada y sin grasa. Cuando es un cordero más maduro, hasta de un año, tiene una carne más roja y con más grasa de un tono amarillento.

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Cómo conservar la carne correctamente

  • La carne debe ir directamente de la tienda a la nevera.
  • Si no vas a cocinarla el mismo día de la compra, puede conservarla en el frigorífico un par de días.
  • Métela en un envase o recipiente lo más hermético posible, escurriendo los jugos para no abonar el terreno a las bacterias y hongos.
  • Mejor guardar la carne en trozos grandes y córtala solo cuando vaya a ser cocina. Cuantos más trozos haya, más frentes abiertos a hongos y bacterias.

Por último, si sabes que tardarás más de dos días en cocinarla, congélala directamente, aguanta meses. En nuestro blog también puedes encontrar recomendaciones sobre cuánto y cómo tener congelada la carne

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